Un Cuento de Eliseo Samuel Monteros


Eliseo Samuel Monteros (escritor argentino)

El Hombre que Pensaba Demasiado

“El Hombre que Pensaba Demasiado”
Eliseo Samuel Monteros

Vivía en Francia, a fines del siglo XVIII,un hombre que pertenecía a la categoría de personas que se caracterizan por su hablar moderado.
No hablaba por hablar y, cuando lo hacia demoraba lo suficiente en responder para dar una buena respuesta.

Este hombre habiendo sido acusado , arrestado y condenado por un crímen de alta gravedad (aunque en realidad era inocente),debía morir decapitado en la guillotina,pero el hombre que debía dar la orden para que se ejecutara la sentencia, había decidido que el acusado pudiera salvarse en el momento supremo con sólo responder “¡Sí!” a la siguiente pregunta:

“¿Se considera INOCENTE?”

Se constituía de esta forma en una serie de Poncio Pilato, ya que en su interior sabía que el acusado era INOCENTE y, además, tenía el poder para EVITAR la injusta muerte.
Llegó el día en el que la sentencia debía ser ejecutada.
Eran cerca de las cinco de la mañana y estaba aún muy oscuro.
El reo fue sacado bruscamente de su oscura celda y conducido al patio de la prisión.
El viento silbaba, rozando como una burla el cuerpo del hombre que iba a morir.
Colocado ya en posición adecuada para ser ejecutado,el hombre que tenía el poder sobre su vida formuló la pregunta que podía salvarlo, gritando desde lo alto:

_Responda por su vida: ¿Se considera INOCENTE?
_Responda en menos de un minuto o…MORIRÁ!
_Los tambores comenzaron a resonar.

Aunque el acusado, no conocía los planes del otro, la forma en que la pregunta había sido expresada, le demostraba claramente que aún podía salvarse.E iba a responder,pero NO pudo evitar, antes que nada,dedicar un tiempo a pensar.
Recorrió en su mente los principales sucesos de su vida y las personas más importantes para él.Los momentos alegres y tristes, sus progenitores, el hermano que sabía que existía pero que nunca había conocido,su mujer, sus hijos, sus escasos logros, sus muchos fracasos.
Luego, cuando había pasado ya medio minuto,comenzó a pensar que debía responder _Por qué, se dijo_Si bien soy inocente de lo que se me acusa, soy también culpable de otros actos;”TODOS LOS HOMBRES SON CULPABLES DE ALGO”.
Y continuó así debatiendo con su propia conciencia, mientras que el sudor corría a través de sus sienes.
Cuando sólo le quedaban ya tres segundos para responder, tuvo una indulgencia consigo mismo y resolvió RESPONDER AFIRMATIVAMENTE.
Levantó un poco su cabeza para mirar a quien le había hablado, mientras tomaba aire para poder hablar a su vez.
Pero no pudo hacerlo.
Era demasiado tarde.
El hombre que dirigía la triste escena pudo dar una orden para que la ejecución se detuviera;pero fue INFLEXIBLE, y transcurrido el minuto,mandó que decapitaran al reo.

El hombre que pensaba demasiado, había pensado demasiado una vez más.
La afilada hoja de metal cayó sobre la parte inferior del instrumento de muerte, y la cabeza del hombre rodó por el piso.

Hay razones para creer que su alma , en cambio, se elevó hasta el cielo.

Eliseo Samuel Monteros

Pd:Manía q adquirí, la d REpostear lo q ya COLGUÉ, en fin…cada loco con su TEEEEMA.

Les dejo MUSIQUITA, jaja.
un Besssso

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