Fadwa Tuqan


Fadwa Tuqan

1917-2003. Palestina

  • Mi hermano Ibrahim (1946)
  • Solo Con Los Días (1952)
  • Danos amor (1960)
  • Ante la puerta cerrada (1967)
  • Un viaje de montaña

NO LLORARE

( A los poetas de la resistencia palestina)

A las puertas de Yafa, amigos míos,

y entre el caos de escombros de las casas,

entre la destrucción y las espinas,

dije a los ojos, quieta:

Deteneos… Lloremos

sobre las ruinas

de quienes se han marchado, abandonándolas.

La casa está llamando a quien la edificó.

La casa está dando el pésame por él.

Y el corazón, deshecho, gime

y dice:

¿Qué te han hecho los días?

¿Dónde están los que antes

te habitaban?

¿Has sabido de ellos?

¿Has sabido después de su partida?

Aquí soñaron, sí,

aquí estuvieron,

y trazaron los planes del mañana.

Mas, ¿dónde están los sueños y el mañana?

Y, ¿dónde,

dónde ellos?

Los restos de la casa no dijeron palabra.

Allí, habló sólo la ausencia,

el callar del silencio, el abandono.

Allí se amontonaban los búhos y los fantasmas,

extraños en los rostros, las manos y la lengua;

en su entraña metiéndose,

en ellas extendiendo sus orígenes.

Allí…

Y tantas cosas más…

Mientras el corazón se ahogaba de tristezas.

¡Amadísimos míos!:

Me limpié de los párpados la niebla gris del llanto

para ir a vuestro encuentro.

En mis ojos había

una lumbre de amor y de esperanza

en vosotros, el hombre, y en la tierra.

¡Ay, vergüenza, si me hubiera acercado a vuestro encuentro

con el párpado trémulo, mojado,

y el corazón desesperado y roto!…

Aquí estoy, amados míos, con vosotros;

a coger una brasa de vosotros;

a tomaros, ¡candiles de la noche!,

una gota de aceite para mi lámpara.

Aquí estoy, amados míos,

con mi mano tendida hacia la vuestra;

bajando mi cabeza, aquí, ante las vuestras;

elevando mi frente, con vosotros, al sol.

Aquí estoy, con vosotros

fuertes como las rocas de nuestros montes,

y aquí estáis vosotros,

dulces como las flores de nuestra tierra.

¿Cómo van a aplastarme las heridas?
¿Cómo podrá aplastarme la desesperación?

¿Cómo voy a llorar ante vosotros?…

Juro, a partir de hoy, no llorar.

¡Amadísimos míos!:

el alazán del pueblo ha superado

el tropiezo de ayer,

y tras el río, los héroes se yerguen.

Escuchad muy atentos, que el alazán relincha

confiado en su asalto;

que ya escapa al asedio de la oscura desgracia,

y corre hacia su puesto sobre el sol;

mientras compactos grupos de jinetes

le bendicen y juran devoción,

le rocían con humo de limpias cornalinas,

con sangre de corales,

le dan de su despojos copiosísima alfalfa,

y le aclaman, lanzando:

¡Corre al ojo del sol!

¡Corre, alazán del pueblo!

Que tú eres la señal y el estandarte,

y nosotros la corte que te sigue.

Ya no puede pararse la marea,

la pasión y la ira;

ya no puede caer en nuestras frentes,

sin luchar, el cansancio;

ni quedaremos quietos,

hasta haber expulsado a fantasmas y sombras.

¡Amadísimos míos!… ¡Candiles de la noche!

¡Hermanos en la herida!

¡Oh, semillas de trigo,

levadura secreta!

El muere para darnos.

Aquí, nos da,

y nos da.

Yo ando vuestros caminos,

y heme aquí, ante vosotros.

Junto y lavo las lágrimas de ayer,

y me planto, lo mismo que vosotros, en mi tierra y mi patria.

Lo mismo que vosotros, voy sembrando mis ojos

en la senda del sol y de la luz.

Fadwa Tuqan

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