El Caballero de la Armadura Oxidada-“El Sendero de la Verdad” (3)


Cuando el caballero despertó, Merlín estaba sentado silenciosamente a su lado.
_Siento no haber actuado como un caballero _dijo_.
Mi barba está hecha una sopa _añadió disgustado.
_No os excuséis _dijo Merlín_. Acabáis de dar el primer paso para liberaros de vuestra armadura.
_¿Qué queréis decir?
_Ya lo veréis _replicó el mago. Se puso de pie_. Es hora de que os vayáis.
Esto molestó al caballero.
Estaba empezando a disfrutar de estar en el bosque con Merlín y los animales. De cualquier manera, le parecía que no tenía a dónde ir.

Aparentemente,Julieta y Cristóbal NO lo querían en casa. Es verdad que podía volver al asunto de la caballería e ir a alguna cruzada.

Tenía buena reputación en batalla, y había muchos reyes que se sentirían felices teniéndolo a su lado, pero ya no le parecía que luchar pudiese tener sentido.
Merlín le recordó al caballero su nuevo propósito: liberarse de su armadura.
_¿Por qué molestarse? _preguntó el caballero ásperamente_. A Julieta y a Cristóbal les da igual si me la quito o no.
_Hacedlo por vos mismo _sugirió Merlín_. El estar atrapado entre todo ese acero os ha causado muchos problemas, y las cosas empeorarán con el paso del tiempo. Incluso podríais morir a causa de una neumonía por culpa de una barba empapada.

_Supongo que sí, mi barba se ha convertido en un fastidio _replicó el caballero_. Estoy cansado de cargar con ella y estoy harto de comer papillas. Ahora que lo pienso,ni siquiera me puedo rascar la espalda cuando me pica.
_¿Y cuándo fue la última vez que sentisteis el calor de un beso, olisteis la fragancia de una flor, o escuchasteis una hermosa melodía sin que vuestra armadura se interpusiera entre vosotros?
_Ya ni me acuerdo _murmuró el caballero con tristeza_.
Tenéis razón, Merlín.
Tengo que liberarme de esta armadura por mí mismo.
_No podéis continuar viviendo y pensando como lo habéis hecho hasta ahora _dijo Merlín_.

Fue así como os quedasteis atrapado en ese montón de acero al principio.
_Pero, ¿cómo puedo cambiar todo eso? _preguntó el caballero intranquilo.
_No es tan difícil como parece _explicó Merlín, conduciendo al caballero hacia un sendero_
Éste es el sendero que seguisteis para llegar a estos bosques.
_Yo NO seguí ningún sendero _dijo el caballero_. Estuve perdido durante meses!
_La gente no suele percibir el sendero por el que transita _replicó Merlín.
_¿Queréis decir que el sendero estaba ahí pero yo NO lo podía ver?
Sí, y podéis regresar por el mismo,si así lo deseáis; pero conduce a la deshonestidad, la avaricia, el odio, los celos, el miedo y la ignorancia.
_¿Estáis diciendo que yo soy TOODO eso? _preguntó el caballero INDIGNADO.
_En algunos momentos, sois alguna de esas cosas _admitió Merlín en voz baja.
El mago señaló hacia otro sendero. Era más estrecho que el primero y muy empinado.
_Parece una escalada difícil _observó el caballero.
_Ése _dijo Merlín asintiendo_ es el Sendero de la Verdad.
Se vuelve más empinado a medida que se acerca a la cima de la lejana montaña.

El caballero contempló el empinado camino sin entusiasmo.
_No estoy seguro de que valga la pena.
¿Qué conseguiré cuando llegue a la cima?
_Se trata de lo que NO tendréis _explicó Merlín_. Vuestra armadura!
El caballero reflexionó sobre esto.
Si regresaba por el camino por el que había venido, NO tendría esperanzas de liberarse de su armadura y, probablemente, moriría de soledad y fatiga.
La única manera de quitarse la armadura era, por lo visto, seguir el Sendero de la Verdad, aunque pudiese, en tal caso, morir intentando trepar hacia la empinada montaña.
El caballero observó el difícil sendero que tenía delante.
Luego miró hacia abajo, y contempló el acero que cubría su cuerpo.
_Está bien _dijo con resignación_. Probaré el Sendero de la Verdad .
Merlín asintió.
_Vuestra decisión de transitar un sendero desconocido,teniendo que cargar con una pesada armadura, requiere mucho coraje.
El caballero sabía que tenía que comenzar de inmediato, porque, si no, podría cambiar de opinión.
_Iré a buscar a mi fiel caballo _dijo.
_Oh, no _rebatió Merlín, moviendo la cabeza de lado a lado_. El camino tiene partes demasiado estrechas como para que un caballo pueda pasar.
Trendréis que ir a pie.
Horrorizado, el caballero se dejó caer sobre una roca.
_Creo que prefiero morir por culpa de una barba empapada _dijo,perdiendo todo el coraje con una rapidez impresionante.
_No tendréis que viajar solo _le dijo Merlín_. Ardilla os acompañará.
_¿Qué pretendéis, que cabalgue sobre una ardilla? _preguntó el caballero, asustado ante la idea de tener por compañera en tan arduo viaje a un animal sabelotodo.
_Puede que no me podáis montar _dijo la ardilla_ pero me necesitaréis para que os ayude a comer. ¿Quién, si no, masticará las nueces para vos y las pasará por vuestra visera?
Cuando Rebeca oyó la conversación, voló desde un árbol cercano y se posó en el hombro del caballero.
_Yo también os acompañaré. He estado en la cima de la montaña y conozco el camino _dijo.
La buena disposición que mostraban los dos animales para ayudarle, proporcionó al caballero el coraje que necesitaba.
“Bueno,bueno _se dijo_,uno de los principales caballeros del reino necesitando que una ardilla y un pájaro le den coraje!”

Se puso de pie con gran esfuerzo indicándole a Merlín que estaba listo para comenzar el viaje.
Mientras caminaban por el sendero el mago sacó una exquisita llave dorada de su cabello y se la dio al caballero.
_Esa llave abrirá las puertas de los tres castillos que bloquearán vuestro camino.
_Lo sé! _gritó el caballero_.
Habrá una princesa en cada castillo, y mataré al dragón que la retiene y la rescataré…
_Basta! _lo interrumpió Merlín_. No habrá princesas en ninguno de estos castillos. E,incluso si las hubiese, en estos momentos no estáis capacitado para rescatar a NINGUNA.
Tenéis que aprender a salvaros vos primero.
Tras la reprimenda,el caballero permaneció en silencio, mientras Merlín continuaba:
_El primer castillo se llama SILENCIO; el segundo CONOCIMIENTO y el tercero VOLUNTAD y OSADÍA.
Una vez que hayáis entrado en ellos, encontraréis la salida sólo cuando hayáis aprendido lo que habéis ido a aprender.
Desde el punto de vista del caballero, esto NO parecía tan divertido como rescatar princesas. Además, en aquel momento de su vida, visitar castillos NO era lo que MÁS LE APETECÍA.
_¿Por qué no puedo simplemente rodear los castillos? _preguntó malhumorado.

_Si lo hacéis, os extraviaréis del sendero y seguramente os perderéis.
La única manera de llegar a la cima de la montaña es atravesando los castillos _dijo Merlín firmemente.
El caballero suspiró profundamente mientras contemplaba la empinada y estrecha senda.
Desaparecía entre los altos árboles que sobresalían hacia unas nubes bajas.
Presintió que este viaje sería mucho más difícil que una cruzada.
Merlín sabía lo que el caballero estaba pensando.
_Sí _afirmó_, es una batalla DIFERENTE la que tendréis que librar en el Sendero de la Verdad.
La lucha será APRENDER a AMAROS.
_¿Cómo haré eso? _preguntó el caballero.
_Empezaréis por aprender a conoceros _respondió Merlín_.
Esa batalla NO se puede ganar con la espada, así que la tendréis que dejar aquí _la tierna mirada de Merlín descansó en el caballero por un momento.
Luego añadió_: Si os encontráis con algo con lo que NO podáis lidiar, llamadme, y yo acudiré.
_¿Queréis decir que podéis aparecer donde quiera que yo me encuentre?
_Cualquier mago que se aprecie lo puede hacer _replicó Merlín. Dicho esto,DESAPARECIÓ.
El caballero quedó asombrado.
_Pero bueno… si ha desaparecido!

Ardilla asintió.
_A veces realmente la hace buena.
_Gastaréis toda vuestra energía hablando _les riñó Rebeca_. Pongámonos en marcha.
El yelmo del caballero emitió un chirrido cuando éste asintió.
Partieron con Ardilla al frente y, detrás, el caballero con Rebeca sobre su hombro.
De tanto en tanto, Rebeca volaba en misión exploratoria y volvía para informarles de lo que les esperaba más adelante.
Después de unas horas, el caballero se derrumbó exhausto y dolorido.
No estaba acostumbrado a viajar sin su caballo y con la armadura puesta.
Como de todas maneras era casi de noche, Rebeca y Ardilla decidieron parar para dormir.
Rebeca voló entre los arbustos y regresó con algunas bayas, que empujó a través de los orificios de la visera del caballero. Ardilla fue a un arroyo cercano y llenó algunas cáscaras de nuez con agua, que el caballero bebió con la pajita que Merlín le había proporcionado.
Demasiado agotado como para esperar a que Ardilla le preparara más nueces, se quedó dormido.
A la mañana siguiente le despertó el sol cayendo sobre sus ojos.
La luminosidad le molestaba.

Su visera nunca había dejado pasar tanta luz. Mientras intentaba entender este fenómeno, se dio cuenta que Ardilla y Rebeca le estaban observando,al tiempo que parloteaban y arrullaban con excitación.
Hizo un esfuerzo por sentarse y, de repente, se dio cuenta de que podía ver mucho más que el día anterior, y que podía sentir la fresca brisa en sus mejillas.
Una parte de su visera se había roto y se había caído!
“Cómo habrá sucedido?”, se preguntó.
Ardilla contestó a la pregunta que él no había formulado en voz alta.
_Se ha oxidado y se ha caído.
_Pero ¿cómo? _preguntó el caballero.
_Por las lágrimas que derramasteis después de ver la carta en blanco de vuestro hijo _dijo Rebeca.
El caballero meditó sobre esto.
La pena que había sentido era tan profunda que su armadura NO había podido protegerle.
Al contrario, sus lágrimas habían comenzado a deshacer el acero que le rodeaba.
_Eso es! _gritó_. Las lágrimas de auténticos sentimientos me liberarán de la armadura!
Se puso de pie más rápido de lo que había hecho en años.
_¡Ardilla! ¡Rebeca! _gritó_ ¡Espabilad!
¡Vamos al Sendero de la Verdad!
Rebeca y Ardilla estaban tan llenas de alegría con lo que estaba sucediéndole al caballero que NO le dijeron que su rima era malísima.

Los tres continuaron la ascensión de la montaña.
Era un día muy especial para el caballero.
Notó las diminutas partículas iluminadas por el sol que flotaban en el aire, filtrándose a través de las ramas de los árboles. Miró con detenimiento las caras de algunos pelirrojos y vio que NO eran todas iguales.
Le comentó esto a Rebeca, que dio pequeños saltitos, arrullando alegremente.
_Estáis empezando a ver las diferencias en otras formas de vida porque estáis empezando a ver las diferencias en vuestro interior.
El caballero intentó comprender qué quería decir Rebeca exactamente.
Era demasiado orgulloso para preguntar, pues todavía pensaba que un caballero tenía que ser más listo que una paloma.
En ese preciso momento, Ardilla, que había ido a explorar, regresaba alborotada.
_El castillo del Silencio está justo detrás de la próxima subida.
Emocionado ante la idea de ver el castillo, el caballero apuró el paso.
Llegó a la cima del monte sin aliento.
Era verdad, el castillo se veía a lo lejos, bloqueando el sendero por completo. El caballero les confesó a Ardillla y a Rebeca que estaba decepcionado. Había esperado una estructura más elegante. En lugar de eso, el Castillo del SILENCIO parecía uno más.

Rebeca rió y dijo:
_CUANDO APRENDÁIS A ACEPTAR EN LUGAR DE ESPERAR. TENDRÉIS MENOS DECEPCIONES.
El caballero asintió ante la sabiduría de estas palabras.
_He pasado casi toda mi vida decepcionándome. Recuerdo que, estando en la cuna, pensaba que era el bebé más bonito del mundo. Entonces mi niñera me miró y dijo: ” Tenéis una cara que sólo una madre podría amar”. Me sentí decepcionado por ser feo en lugar de hermoso, y me decepcionó que la niñera fuera tan poco amable.
_Si realmente os hubierais sentido hermoso, no os hubiera importado lo que ella dijo. No os hubierais sentido decepcionado _explicó Ardilla.
Esto tenía sentido para el caballero.
_Estoy empezando a pensar que los animales son más listos que las personas.
_El hecho de que podáis decir eso os hace tan listo como nosotros _replicó la Ardilla.
_No creo que todo esto tenga nada que ver con ser listo _dijo Rebeca_.
Los animales ACEPTAN y los humanos ESPERAN. Nunca oireís a un conejo decir: “Espero que el sol salga esta mañana para poder ir al lago a jugar”. Si el sol NO sale, NO le estropeará el día al conejo. Es feliz siendo un conejo.
El caballero pensó en esto. No recordaba a ninguna persona que fuera feliz simplemente por ser una persona.

Al poco rato llegaron a la puerta del enorme castillo.
El caballero tomó la llave dorada de su cuello y la introdujo en la cerradura.
Y mientras abría la puerta, Rebeca le dijo:
_Nosotras NO iremos contigo.
El caballero, que estaba empezando a amar y a confiar en los animales, se sintió decepcionado porque NO le acompañaran. Estaba a punto de decirlo, cuando se dio cuenta. Estaba esperando otra vez.
Los animales sabían que el caballero dudaba entre entrar o NO en el castillo.
_Os podemos mostrar la puerta _dijo Ardillla_, pero tendréis que entrar solo.
Al alejarse volando, Rebeca le llamó alegremente.
_Nos encontraremos al otro lado.

C O N T I N U A R Á…

Pd:
Sarah

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: