El Caballero de la Armadura Oxidada – El Castillo del Conocimiento (5)


El Caballero de la Armadura Oxidada

El Castillo del Conocimiento

Robert Fisher

5

El caballero, Ardilla y Rebeca continuaron el viaje por el Sendero de la Verdad, en dirección al Castillo del Conocimiento.Se detuvieron tan sólo dos veces ese día, una para comer y otra para que el caballero afeitara su escuálida barba y cortara su largo cabello con el borde afilado del guantelete.
Una vez hecho esto,el caballero tuvo mejor aspecto y se sintió mucho mejor, más libre que antes.
Sin yelmo podía comer nueces sin la ayuda de Ardilla. Aunque había apreciado la técnica salvavidas, NO consideraba que aquello fuera un modo de vida realmente elegante.Se podía alimentar también de frutas y raíces a las que se había acostumbrado. Nunca más comería paloma ni ninguna otra ave o carne, pues se daba cuenta que hacerlo sería, literalmente, como comerse a sus amigos.
Justo antes de caer la noche, el trío continuó caminando penosamente por un monte y contempló el Castillo del Conocimiento en la distancia. Era mayor que el Castillo del Silencio, y la puerta era de oro sólido. Era el castillo más grande que el caballero hubiera visto jamás, incluso mayor que el caballero se había construido. El caballero contempló la impresionante estructura y se preguntó quién la habría diseñado.
En ese preciso momento, sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Sam.
_El Castillo del Conocimiento fue diseñado por su propio universo: la fuente de todo conocimiento.
El caballero se sintió sorprendido y a la vez complacido de volver a oír la voz de Sam.
_Me alegro que hayas vuelto _dijo.
_En realidad, nunca me fui _replicó Sam_.
Recuerda que yo soy tú.
_Por favor, no quiero volver a escuchar eso.
¿Que te parezco ahora que me he afeitado y me he cortado el pelo?
_Es la primera vez que sacas provecho de ser esquilado _replicó Sam.
El caballero rió con la broma de Sam.
Le gustaba su sentido del humor.
Si el Castillo del Conocimiento se asemejaba al Castillo del Silencio, estaría feliz de tener a Sam por compañía.

El caballero, Rebeca y Ardilla cruzaron el puente levadizo por encima del foso y se detuvieron ante la dorada puerta. El caballero tomó la llave que colgaba de su cuello e hizo girar la cerradura.Al abrir la puerta, le preguntó a Rebeca y a Ardilla si se irían como lo habían hecho en el Castillo del Silencio.
_NO _replicó Rebeca_. El Silencio es para UNO, el CONOCIMIENTO es para TODOS.
El caballero se preguntó cómo era posible que se considerara a una paloma un blanco fácil.
Los tres atravesaron la puerta y penetraron en una oscuridad tan densa que el caballero NO podía ver ni su propia mano.El caballero buscó a tientas las acostumbradas antorchas que suelen estar en la entrada de los castillos, pero NO había ninguna.
¿Un castillo con puerta de oro y SIN antorchas?
_Incluso los castillos de la zona barata tienen antorchas _refunfuñó el caballero al tiempo que Ardilla lo llamaba.
El caballero tanteó el camino hasta donde se encontraba ella y vio que estaba señalando una inscripción que brillaba en la pared. Ponía:
“El Conocimiento Es La Luz Que Iluminará Vuestro Camino”
Preferiría una antorcha, pensó el caballero.
Quien quiera que sea el que gestiona este Castillo, está decidido a reducir las facturas de la luz.
Sam habló:
_Significa que cuantas más cosas sepas, más luz habrá en el interior del Castillo.

_Apuesto a que tienes razón, Sam! _exclamó el caballero. Y un rayo de luz se filtró en la habitación.
En ese preciso momento, Ardillla volvió a llamar al caballero para que se reuniera con ella.
Había encontrado otra brillante inscripción grabada en la pared:
“¿Habéis Confundido La Necesidad Con El Amor?”
Todavía perturbado, el caballero masculló:
_Supongo que tengo que encontrar la respuesta para conseguir un poco más de luz.
_Lo estás resolviendo rápidamente _replicó Sam, a lo que el caballero respondió bufando:
_No tengo tiempo para jugar a Preguntas y Respuestas. ¡Quiero encontrar mi camino por el castillo para poder llegar pronto a la cima de la montaña!
_Tal vez lo que tengáis que aprender aquí sea que tenéis todo el tiempo del mundo _sugirió Rebeca.
El caballero NO estaba de un ánimo muy receptivo, y NO tenía ganas de oír su filosofía.

Por un momento consideró la posibilidad de internarse en la oscuridad del Castillo e intentar atravesarlo.
La negrura, sin embargo, era bastante intimidadora y, sin su espada se sentía temeroso. Le pareció que la única alternativa que le quedaba era intentar descifrar el significado de la inscripción.
Suspiró y se sentó ante ella.
La leyó otra vez:
“¿Habéis Confundido La Necesidad Con El Amor?”
El caballero sabía que amaba a Julieta y a Cristóbal, aunque tenía que admitir que había amado más a Julieta antes de que le diera por ponerse bajo los toneles de vino y vaciar su contenido en su boca.
Sam dijo:
_Sí, amabais a Julieta y a Cristóbal, pero, ¿NO los necesitabais también?
_Supongo que sí _admitió el caballero.
Había necesitado toda la belleza que Julieta le añadía a su vida con su inteligencia y su encantadora poesía.
También había necesitado las cosas agradables que ella solía hacer, como invitar amigos para que lo animaran, después que se quedara atrapado en su armadura.
Se acordó de las épocas en las que el asunto de la caballería había estado bajo mínimos y NO se podían permitir comprar ropa nueva o contratar sirvientes. Julieta había confeccionado hermosos vestidos para la familia y había preparado deliciosos platos para el caballero y sus amigos.

El caballero reconoció que Julieta había mantenido SIEMPRE el castillo muy limpio. Y él le había dado muchos castillos para limpiar. A menudo habían tenido que mudarse a un castillo más barato cuando él había regresado de las cruzadas. Había dejado que Julieta hiciera casi todas las mudanzas ella sola, pues él solía estar siempre en algún torneo. Recordó su aspecto agotado mientras llevaba sus pertenencias de un castillo a otro, y cómo se había puesto cuando se vio imposibilitada de tocarlo por causa de la armadura.
_¿No fue entonces cuando Julieta comenzó a ponerse bajo los toneles de vino? _preguntó Sam suavemente.
El caballero asintió, y las lágrimas brotaron de sus ojos. Después, se le ocurrió algo espantoso: NO había querido culparse de las cosas que hacía. Había preferido culpar a Julieta por todo el vino que bebía. De hecho, le venía bien que ella bebiera, así podía decir que todo era su culpa, incluso yendo el hecho de que él estuviera atrapado en la armadura.
A medida que el caballero se iba dando cuenta de lo injusto que había sido con Julieta, las lágrimas iban cayendo por sus mejillas. Sí,la había necesitado más de lo que la había amado.

Deseó haberla necesitado menos y amado más, pero NO había sabido hacerlo.
Mientras continuaba llorando, le vino a la cabeza que también había necesitado a Cristóbal más de lo que le había amado.Un caballero necesitaba un hijo para que partiera a las batallas y luchara en nombre de su padre cuando éste se hiciera mayor.
Esto NO quería decir que el caballero NO amara a Cristóbal, pues amaba la belleza de su hijo. También disfrutaba oyéndole decir “Te Quiero,Papá” pero,así como había amado estas cosas de Cristóbal, también respondían a una necesidad suya.Un pensamiento le vino a la mente como un relámpago: ¡Había necesitado el AMOR de Julieta y Cristóbal porque NO se AMABA a SÍ MISMO! De hecho, había necesitado el amor de todas las damiselas que había rescatado y de toda la gente por la que había luchado en las cruzadas porque NO se amaba a sí mismo.
El caballero lloró aún más al darse cuenta de que si NO se amaba, NO podía amar realmente a OTROS.Su necesidad de ellos se interpondría.
Al admitir esto, una hermosa y resplandeciente luz brilló a su alrededor, ahí donde antes había habido oscuridad.
Una mano se posó suavemente sobre su hombro.
Miró a través de sus lágrimas y vio a Merlín que le sonreía.

_Habéis descubierto una gran verdad _le dijo el mago al caballero_.
Sólo podéis amar a otros en la medida en que os amáis a vos mismo.
_¿Y cómo hago para empezar a amarme? _preguntó el caballero.
_Ya habéis empezado, al saber lo que ahora sabéis _dijo Merlín
_Sé que soy un tonto _sollozó el caballero.
_No,conocéis la verdad, y la verdad es amor.
Esto consoló al caballero, que dejó de llorar.
A medida que sus lágrimas se fueron secando, fue notando la luz que había a su alrededor.Era distinta de cualquier luz que hubiera visto antes.
Parecía NO venir de ningún lugar, y de todos los lugares a la vez.
Merlín hizo eco del pensamiento del caballero.
_No hay nada más hermoso que la luz del CONOCIMIENTO.
El caballero miró la luz que le rodeaba y luego hacia la lejana oscuridad.
_Para vos, NO hay oscuridad en este castillo,¿no es verdad?
_No _replicó Merlín_. Ya NO.
Animado, el caballero se puso de pie, listo para continuar.
Le agradeció a Merlín por haber aparecido incluso sin haber sido llamado.
_Está bien _dijo el mago_. Uno NO siempre sabe cuándo pedir ayuda.
Y, dicho esto, DESAPARECIÓ.

Cuando el caballero se dispuso a continuar, Rebeca apareció volando desde la oscuridad.
_¡Escuchad! _dijo toda emocionada.
Esperad a ver lo que voy a mostraros!
El caballero nunca había visto a Rebeca tan excitada.
Normalmente, era más bien tranquila, pero ahora no dejaba de dar saltos sobre su hombro, sin poder contenerse mientras guiaba al caballero y a Ardilla hacia un gran espejo.
_¡Es eso! ¡Es eso! _gorjeó en voz alta, los ojos brillando de entusiasmo.
El caballero tuvo una decepción.
_Es sólo un viejo espejo _dijo impaciente_ Vamos, pongámonos en marcha.
_No es un espejo corriente _insistió Rebeca_. No refleja tu aspecto. Refleja cómo eres en verdad.
El caballero estaba intrigado, pero NO entusiasmado.
Nunca le habían importado mucho los espejos, porque nunca se había considerado muy guapo.
Pero Rebeca insistió, así que, de mala gana, se colocó ante el espejo y contempló su reflejo.
Para su gran sorpresa, en lugar de un hombre alto con ojos tristes y nariz grande, con una armadura hasta el cuello, vio a una persona encantadora y vital, cuyos ojos brillaban con amor y compasión.
_Quién es? _preguntó.
Ardilla respondió:
_Sois vos.

_Este espejo es un fantasma _dijo el caballero_. Yo NO soy así.
Estáis viendo a vuestro YO VERDADERO _explicó Sam_,el YO que vive bajo esa armadura.
_Pero _protestó el caballero, contemplándose con atención en el espejo_, ese hombre es un espécimen perfecto.Y su rostro está lleno de inocencia y belleza.
_Ése es tu potencial _le respondió Sam_, ser hermoso, inocente y perfecto.
_Si ése es mi potencial _dijo el caballero_, algo terrible me sucedió en el camino.
_Sí _replicó Sam_, pusiste una armadura invisible entre tú y tus verdaderos sentimientos.
Ha estado ahí durante tanto tiempo que se ha hecho visible y permanente.
_Quizá sí escondí mis sentimientos _dijo el caballero_.Pero NO podía decir simplemente todo lo que se me pasaba por la cabeza y hacer todo lo que me apetecía. Nadie me hubiera querido._El caballero se detuvo al pronunciar estas palabras, pues se dio cuenta que se había pasado la vida intentando agradar a la gente. Pensó en todas las cruzadas en las que había luchado, los dragones que había matado, y en las damiselas en apuros que había rescatado: todo para demostrar que era bueno, generoso y amoroso.

En realidad, NO tenía que demostrar nada. Era bueno, generoso y amoroso.
_¡Jabalinas saltarinas! _exclamó_. ¡He desperdiciado toda mi vida!
_No _dijo Sam rápidamente. No la has desperdiciado. Necesitabas tiempo para aprender todo lo que has aprendido.
_Todavía tengo ganas de llorar _dijo el caballero.
_Pues, eso sí sería un desperdicio _dijo Sam.
Acto seguido, entonó esta canción:

“Las lágrimas de autocompasión
no te pueden ayudar.
No son del tipo que a tu armadura
pueden eliminar”

El caballero NO estaba de humor para apreciar ni la canción ni el humor de Sam.
_Deja ya esas pesadas rimas, o te echaré fuera _chilló.
_No me puedes echar _rió Sam_. Yo soy tú. ¿No lo recuerdas?
En ese momento, el caballero se hubiera pegado un tiro gustoso con tal de librarse de Sam.
El caballero se miró en el espejo otra vez. La amabilidad, la compasión, el amor, la inteligencia y la generosidad le devolvieron la mirada.

Se dio cuenta de que todo lo que tenía que hacer para tener todas esas cualidades era RECLAMARLAS, pues SIEMPRE habían estado ahí.
Ante este pensamiento, la hermosa luz brilló una vez más, con más fuerza que antes.
Iluminó toda la habitación revelando, para sorpresa del caballero, que el castillo tenía tan sólo una gigantesca habitación.
_Es la construcción estándar para un Castillo del Conocimiento _dijo Sam.
_El verdadero Conocimiento no se divide en compartimientos porque todo procede de una única verdad.
El caballero asintió. Estaba listo para partir justo cuando Ardilla se acercó corriendo.
_Este castillo tiene un patio con un gran manzano en el centro.
_Oh, llévame a él _pidió el caballero ansioso, pues empezaba a tener hambre.
El caballero y Rebeca siguieron a Ardilla hasta el patio.
Las robustas ramas del árbol se torcían por el peso de las manzanas más brillantes y rojas que el caballero hubiera visto jamás.
_¿Te gustan las manzanas? _preguntó Sam.
El caballero se encontró riendo.
Luego notó una inscripción grabada en una losa junto al árbol:

“Por Esta Fruta No Impongo Condición, Pero Ahora Aprenderéis Acerca De La Ambición”

El caballero reflexionó sobre esto pero, con franqueza, no tenía ni idea de lo que significaba.
Finalmente, decidió olvidarlo.
_Si lo haces, no saldremos de aquí _dijo Sam.
El caballero gruñó.
_Estas inscripciones son cada vez más difíciles de entender.
_Nadie dijo que el Castillo del Conocimiento fuera fácil _dijo Sam con firmeza.
El caballero suspiró, tomó una manzana y se sentó junto a Rebeca y Ardilla.
_¿Vosotras lo entendéis? _les preguntó
Ardilla negó con la cabeza.
El caballero miró a Rebeca, que también negó con la cabeza.
_Pero lo que sí sé _dijo pensativa_ es que NO tengo ninguna ambición.
_Ni yo _intervino Ardilla _apuesto a que este árbol tampoco tiene ninguna.
_Tiene razón _dijo Rebeca_. Este árbol es como nosotras.
No tiene ambiciones.
Quizá vos NO necesitéis ninguna.
_Eso está bien para los animales y los árboles _dijo el caballero _. Pero,¿qué sería una persona si no tuviese ambición?

_Feliz _dijo Sam.
_No, no lo creo.
_Todos estáis en lo cierto _dijo una voz familiar.
El caballero se volvió y vio a Merlín de pie, detrás de él y los animales. El mago vestía su larga túnica blanca y llevaba un laúd.

_Estaba a punto de llamaros, Merlín _dijo el caballero.
_Lo sé _replicó el mago_. Todo el mundo necesita ayuda para entender a un árbol.
Los árboles son felices simplemente siendo árboles, al igual que Rebeca y Ardilla son felices siendo simplemente lo que son.
_Pero los humanos somos distintos _protestó el caballero_. Tenemos mentes.
_Nosotros también tenemos mentes _declaró Ardilla, un tanto ofendida.
_Lo siento. Es sólo que los seres humanos tenemos mentes más complicadas que hacen que deseemos ser mejores _explicó el caballero.
_¿Mejores que qué? _preguntó Merlín, tañendo ociosamente unas notas en su laúd.
_Mejores de lo que somos _respondió el caballero.
_Naceís hermosos, inocentes y perfectos. ¿Qué podría ser mejor que eso? _demandó Merlín.
_No, quiero decir que queremos ser mejores de lo que pensamos que somos,y mejores que los demás…ya sabéis, como yo, que siempre he querido ser el mejor caballero del reino.
_Ah, sí _admitió Merlín_, la ambición de vuestra complicada mente os llevó a intentar demostrar que erais mejor que otros caballeros.
_¿Y qué hay de malo en ello? _preguntó el caballero a la defensiva.
_¿Cómo podíais ser mejor que otros caballeros si todos nacisteis tan inocentes y perfectos como erais?
_Al menos era feliz intentándolo _replicó el caballero.
_¿Lo erais? ¿O es que estabais tan ocupado intentando serlo que no podíais disfrutar del simple hecho de ser?
_Me estáis confundiendo _musitó el caballero_. Sé que las personas necesitan tener ambición.
Desean ser listas y tener bonitos castillos y poder cambiar de caballo del año pasado por uno nuevo.
Quieren progresar.
_Ahora estáis hablando del deseo del hombre de enriquecerse; pero si una persona es generosa,amorosa, compasiva,inteligente y altruista,¿cómo podría ser más rica?
_Esas riquezas NO sirven para comprar castillos y caballos _dijo el caballero.
_Es verdad _Merlín esbozó una sonrisa_,hay más de un tipo de riquezas, así como hay más de un tipo de ambición.

_A mí me parece que la ambición es la AMBICIÓN. O DESEAS progresar o NO lo DESEAS.
_Es más complicado que todo eso _respondió el mago_.La ambición que proviene de la mente te puede servir para conseguir bonitos castillos y buenos caballos. Sin embargo, sólo la ambición que proviene del corazón puede darte, además, la felicidad.
_¿Qué es la ambición del corazón? _le cuestionó el caballero.
_La ambición del corazón es pura. No compite con nadie y NO hace daño a nadie. De hecho,le sirve a uno de tal manera que sirve a otros al mismo tiempo.
_¿Cómo _preguntó el caballero, esforzándose por comprender.
_Es aquí donde podemos aprender del manzano.
Se ha convertido en un árbol hermoso y maduro, que da generosamente sus frutos a todos. Cuantas más manzanas toma la gente _dijo Merlín_ más crece el árbol y más hermoso deviene.
Este árbol hace exactamente lo que un manzano debe hacer: desarrollar su potencial para beneficio de todos. Lo mismo sucede con las personas que tienen ambiciones del corazón.
_Pero _objetó el caballero_ si me pasara el día regalando manzanas, NO podría tener un elegante castillo y NO podría cambiar el caballo del año pasado por uno nuevo.
_Vos, como la mayoría de la gente, queréis poseer muchas cosas bonitas, pero es NECESARIO separar la NECESIDAD de la CODICIA.
_Decidle eso a una esposa que quiere un castillo en un mejor barrio _replicó mordaz el caballero.
Una expresión divertida se dibujó en el rostro de Merlín.
_Podríais vender algunas de vuestras manzanas para pagar el castillo y el caballo.
Después podríais dar las manzanas que NO necesitaríais para que los demás se alimentasen.
_Este mundo es más fácil para los árboles que para las personas _dijo el caballero filosóficamente.
_Es una cuestión de percepción _dijo Merlín _.Recibís la misma energía vital que el árbol.
Utilizáis la misma agua, el mismo aire y la misma nutrición de la tierra.
Os aseguro que si aprendéis del árbol podréis dar frutos y NO tardaréis en tener todos los caballos y castillos que deseáis.
_¿Queréis decir que podría conseguir todo lo que necesito simplemente quedándome quieto en mi propio jardín? _preguntó el caballero.
Merlín rió.
_A los seres humanos se les dio dos pies para que NO tuvieran que permanecer en un mismo lugar, pero si se quedaran quietos más a menudo para poder aceptar y apreciar, en lugar de ir de aquí para allá intentando apoderarse de todo lo que pueden, entenderían verdaderamente lo que es la AMBICIÓN del CORAZÓN.
El caballero permaneció en silencio, reflexionando sobre las palabras de Merlín.
Estudió el manzano que florecía ante sus ojos.
Observó a Ardilla, a Rebeca y a Merlín.
Ni el árbol ni los animales tenían ambición,y la ambición de Merlín provenía sin duda de su corazón.
Todos parecían sanos y felices; eran hermosos especímenes de la vida.
Después pensó en sí mismo: escuálido y con una barba que empezaba a tener mal aspecto.
Estaba mal nutrido, nervioso, y exhausto por tener que arrastrar su pesada armadura.
Había adquirido todo esto por su ambición mental, y ahora comprendía que todo eso debía cambiar.
La idea le inspiraba temor, pero luego pensó que ya lo había perdido todo, así que ¿qué más podía perder?
_A partir de ese momento, mis ambiciones vendrán del corazón _prometió el caballero.
Mientras pronunciaba estas palabras, el castillo y Merlín desaparecieron, y el caballero se encontró otra vez en el Sendero de la Verdad, con Rebeca y Ardilla.

Junto al sendero se extendía un cabrilleante arroyo. Sediento, se arrodilló para beber de su agua y notó con sorpresa que la armadura que cubría sus brazos y piernas se había oxidado y caído.Su barba había crecido.
Era evidente que el Castillo del Conocimiento, al igual que el Castillo del Silencio,había jugado con el tiempo.
El caballero reflexionó sobre este extraño fenómeno y NO tardó en darse cuenta de que Merlín estaba en lo cierto.
Decidió que era verdad, que el tiempo transcurría con rapidez cuando uno se escuchaba a sí mismo.
Recordó cuántas veces el tiempo se había hecho eterno mientras él esperaba que otras personas lo llenaran.
Ahora que todo lo que quedaba de su armadura era el peto, el caballero se sintió más ligero y más joven de lo que se había sentido en años. También descubrió que NO se había sentido tan bien consigo mismo desde hacía mucho tiempo.
Con el paso firme de un muchacho, partió hacia el Castillo de la Voluntad y la Osadía con Rebeca volando sobre su cabeza y Ardilla corriendo a sus pies…

C O N T I N U A R Á…

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