Archive for the Cartas de… Category

Una Noche en Egipto…

Posted in Cartas de..., Cuentos NOVELAS, Libros with tags on 4 enero, 2012 by Sarah S

Una Noche en Egipto
de el libro “Afrodita”
Isabel Allende

Mi amiga Tabra, quien inspiró el personaje de Tamar en mi novela El plan infinito, es en la vida real una viajera incansable y valiente.
A veces se pierde por semanas y, cuando empiezo a temer que se la tragó la selva amazónica o se desbarrancó en el Himalaya, me llega por correo una manoseada fotografía de una aldea en Iran Jaía, Tabra, vestida de gitana, cubierta de pulseras y collares, aparece rodeada de mujeres desnudas y hombres pintarrajeados enarbolando lanzas, que como única vestimenta llevan calabazas cubriéndoles el pene. Cuando regresa trae grandes bultos marineros repletos de tesoros: telas de los Andes, máscaras de África, flechas de Borneo, cráneos humanos labrados del Tíbet. Trae, sobre todo, inspiración para su trabajo.
Los diseños de sus joyas son una verdadera celebración de la fuerza, belleza y valor de las mujeres en remotos rincones de la Tierra: mujeres del desierto de Rajastán en India, de la jungla en Nueva Guinea, de las aldeas indígenas en Sudamérica, todas unidas por la aspiración común de ser bellas y adornarse.
Ésta es una carta que me envió en uno de sus viajes en 1990:

Estoy en alguna parte del bajo Egipto, necesitaría un mapa para saber exactamente dónde …Llegué aquí desde El Cairo porque alguien me dijo que era interesante, pero olvidé por qué; no se qué esperaba encontrar en este lugar, tal vez una pequeña aventura. Ya sabes que no viajo de manera científica, prefiero guiarme por la intuición. Se me olvidan fechas, nombres y lugares, apenas me queda una vaga impresión general, formas y colores que después aparecen en mis diseños.
En el aeropuerto se me acercó un hombre joven y se ofreció para guiarme. Moreno, guapo, con una sonrisa luminosa y enormes ojos negros, el tipo de hombre que me atrae a primera vista. En Egipto una mujer no puede andar sola sin un guía, no la dejan en paz; acepté porque ese joven me inspiró confianza. Le expliqué mi oficio y le pedí que me llevara a ver artesanía, piedras preciosas, cuentas para mis joyas. Mahmoud decidió conducirme al único hotel del pueblo para dejar mis maletas y luego llevarme a una pequeña aldea nubia en el límite del desierto. Así lo hicimos y pronto me encontré en un destartalado automóvil rodeada por cuatro parientes de mi guía, que se sumaron a la expedición.
Estoy segura que tú no lo habrías aprobado, Isabel…
Me pasó por la mente que no era muy buena idea pero ya era tarde para retroceder y esos hombres eran tan amables y parecían tan contentos de practicar su inglés conmigo, que descarté mis temores.
Fue un viaje agotador. Al cabo de unas dos horas vislumbramos una pequeña aldea blanca brillando contra la arena infinita.
Mahmoud anunció que habíamos llegado a la casa de su abuelo y condujo el coche a un recinto amurallado que se extendía por más de un kilómetro, según me explicó. Dentro de los muros de barro seco pintado de azul y blanco había diversas habitaciones, era evidente que allí vivía una familia numerosa. Una pequeña muchedumbre salió a recibirnos y observarme con curiosidad: primos, tíos, hermanas, sobrinos, muchos niños…¡Qué confusión!
_Bienvenida a nuestra casa. Usted es la primera persona extranjera que pisa esta propiedad _dijo Mahmoud.
Pensé que con un poco de suerte, ésa podía ser la aventura que yo deseaba.

Las mujeres, vestidas de negro y algo tímidas al principio, me trajeron dátiles y otras frutas en grandes bandejas y me invitaron a sus casas.
Una joven me llevó hasta un arcón para mostrarme su ajuar de novia, todo bordado con un diseño de hojas y flores entrelazadas, que había demorado años en hacer.
Otra quiso que viera su máquina de coser y una tercera la gran nevera blanca instalada al centro de la sala, el más preciado objeto. Afuera el sol pegaba despiadado, pero entre las paredes de barro el ambiente estaba fresco; una música dulce y melancólica venía de alguna parte y podía oír los cánticos musulmanes de una mezquita cercana.
Las mujeres no se cansaban de estudiar mis pulseras y acariciar mis brazos, maravilladas de mi piel blanca y el color de mi cabello,ellas no hablaban inglés ni yo árabe. También yo estudiaba sus tatuajes y sus adornos de plata, mientras desde cierta distancia los hombres me miraban insistentes, cuchicheando y riendo sin disimulo. Todos los ojos se clavaron en mí cuando abrí la cartera, saqué un espejo y me pinté los labios. Me instalaron en una sala con rígidos muebles alineados contra la pared y fotografías de casamientos y de antepasados coloreados a mano; las mujeres sirvieron té y limonada a los hombres y a mí, pero no se sentaron con nosotros.
Mi guía me dijo que él tenía amigos poderosos en Egipto: cualquier cosa que yo necesitara él podía conseguirla, mi felicidad era lo único que importaba, deseaba que estuviera contenta en su país y tuviera muchas aventuras ¿no era eso lo que yo buscaba?.
Se rió y los otros hombres rieron también.Sentí que sus ojos me quemaban; el calor y el cansancio del viaje se hacían sentir, necesitaba un baño; quise volver al pueblo y a mi hotel, pero tampoco podía ofender a mis anfitriones.
Me puse de pie con la intención de despedirme. Noté que los hombres intercambiaban señas, pero no supe interpretarlas, y me di cuenta que las mujeres se habían retirado una a una, discretamente, dejándome sola. Me dirigí a la puerta, afuera había caído la tarde y empezaba a refrescar, calculé que antes de media hora sería de noche y que el camino de vuelta al pueblo era largo.
Salí con paso decidido, apartando a los hombres que se ponían por delante. Entonces Mahmoud y los demás me siguieron al automóvil y, después de discutir un rato, subieron dos delante y me pusieron atrás, apretada entre los otros dos.
Sentía sus alientos en mis mejillas, sus piernas contra las mías, sus manos tocándome los hombros, los codos, la blusa. Crucé los brazos sobre el pecho.
_Es hora de volver a mi hotel _insistí.
_Sí, claro que sí _replicó Mahmoud siempre sonriendo_, pero antes queremos mostrarle las dunas.
La noche se dejó caer de súbito. El perfil del desierto iluminado por la duna era extraordinario. El camino estaba oscuro y conducíamos sin luces; el chofer las encendía cuando sospechaba que venía otro vehículo en dirección contraria, encandilándolo. Tampoco mantenía su canal, íbamos zigzagueando de un lado a otro, pero lo mismo hacían los escasos coches que se nos cruzaron.
Tuve la impresión que viajamos por un rato muy largo y dábamos vueltas en círculos pasando varias veces por el mismo grupo de palmeras y las mismas dunas, pero ya no estaba segura de nada, es fácil perder el rumbo en el desierto.
_Estoy muy cansada, Mahmoud, quiero regresar a mi hotel _dije con toda la firmeza posible.
_¡Pero si no ha comido nada aún! ¿Qué pensará de nuestra hospitalidad? Antes debemos ofrecerle de cenar en mi casa, como es la costumbre.
_No, muchas gracias.
_Insisto. mi madre ha pasado la tarde preparando comida para usted.
Entonces comprendí que estábamos de nuevo ante el mismo muro de barro pintado de azul y blanco, cruzando el mismo portón, ahora iluminado por dos faroles de aceite.
El resto estaba completamente oscuro: se había cortado la electricidad en la aldea, me explicaron.
A lo lejos titilaba la luz trémula de otros faroles o pequeñas fogatas.
Nos detuvimos ante una de las casas, bajamos y pude por fin estirar las piernas, estaba mojada de transpiración a pesar del aire fresco de la noche.
Los cuatro hombres empezaron a hablar al mismo tiempo, discutiendo y gesticulando como si estuvieran enojados, pero no entendí ni una palabra de lo que decían.
Por último, tres de ellos desaparecieron y Mahmoud me tomó por un brazo, disculpándose por la falta de luz, y me guió por la casa en sombras.
Pasamos de un cuarto a otro, recorrimos pasillos que me parecieron interminables, se cerraban puertas a mi espalda, oía pasos y murmullos, pero no vi a nadie.
A veces tropezaba con los dinteles y los muebles, pero mi anfitrión me sostenía con firmeza, aunque también con cierta gracia. Llegamos a una habitación apenas alumbrada por dos velas pequeñas casi consumidas, donde había una mesa y dos sillas, una junto a la otra. En el aire flotaba un aroma sutil de incienso mezclado con el de la comida y las especias.
_¿Dónde está el resto de la familia? _pregunté.
_Ya comieron, estamos solos _replicó Mahmoud retirando la silla para mí. Me senté, oprimida por la angustia.
Sobre la mesa había varias fuentes cuyo contenido era imposible distinguir en la débil luz de las velas, Mahmoud tomó un plato y me sirvió.
_¿Qué es?
_Carne.
_¿Qué clase de carne?
_Hervida.
_¿Qué clase de carne hervida?
Se tocó el estómago y las costillas en un gesto vago.
Necesito ver lo que como, especialmente cuando se trata de carne; me gusta examinar todo cuidadosamente antes de metérmelo en la boca, pero estaba muy oscuro.
Mahmoud sacó porciones de las otras fuentes y las describía al ponerlas en mi plato: pescado del Nilo, queso de cabra, aceitunas negras, higos maduros, huevos, berenjenas fritas, una pasta de garbanzo, yogurth.
Me lavé las manos en un tazón de agua con limón y Mahmoud me las secó con un paño, sus gestos eran lentos como caricias. Las retiré con demasiada brusquedad, tal vez lo ofendí.
Probé un bocado y me gustó, la carne era de cordero, bien sazonada, tan blanda que se deshacía antes de mascarla. El hombre, sentado tan cerca que su rostro casi tocaba el mío, me observaba comer y comentaba mi gran belleza.
Una vez más me aseguró que él era mi amigo en su país, que debía considerarlo mi novio egipcio. Yo nada decía, pero me corría el sudor por la espalda y me temblaban las rodillas.
La comida, sin embargo, estaba exquisita y el té __tibio y muy dulce, con un dejo de menta o de jazmín__era refrescante. Mahmoud tomó una aceituna y me la dio en la boca, era un poco amarga , pero deliciosa.
Luego puso queso y pasta de garbanzos en un trozo de pan árabe, comió un poco él y luego me lo pasó, sonriendo encantado cuando lo recibí. El olor del pan recién horneado, aún tibio, mezclado con la fragancia de los guisos , las velas de cera y el incienso era tan intenso que cerré los ojos. Me sentía agobiada, con todos los sentidos exaltados. En voz baja, casi en susurros, él recitaba una letanía comparándome con la luna y las estrellas del desierto; mi piel, dijo, era como marfil, nunca había visto una piel tan suave y blanca.
_Debo regresar a la ciudad…
_¿Tiene novio en América? Un marido tal vez?
_Sí, tengo un novio muy celoso.
_¿Cómo no serlo? Yo no dejaría que ningún hombre posara sus ojos en usted, viviría para amarla y complacerla. ¿Por qué ese novio la deja viajar sola?
_Ya es muy tarde, Mahmoud, por favor lléveme de vuelta a mi hotel.
_Pruebe estos vegetales, son de la huerta de mi madre, cocinados por su propia mano…
Era un guisado de berenjena, distinguí el aroma de nuez moscada y canela, una mezcla exótica.
Me serví otra cucharada y algo más de cordero, midiendo por primera vez el tamaño de mi imprudencia.
Nadie sabía mi paradero, nadie me había visto salir con esos hombres rumbo al desierto, yo podía desaparecer sin dejar huellas. Mahmoud me escanció más té. El sonido del líquido al caer en el vaso era nítido como notas de un instrumento de cuerda en el inmenso silencio de la casa oscura. Una de las velas terminó de consumirse en un charco de cera derretida.
_¿Ha sido éste un buen día?, ¿un día memorable?, ¿lo ha pasado bien?__quiso saber mi anfitrión, siempre en mi oído.
_Sí, gracias, pero ahora me voy.
Intenté ponerme de pie, pero me retuvo, casi abrazándome.
Una vez más me envolvió con su voz melodiosa describiendo mi belleza, comparándome con las huríes del paraíso de Alá y con las estrellas del cine, y asegurándome que no se cansaría nunca de mirarme, que podría pasar su vida entera extasiado ante una mujer como yo.
Me estaba tomando el pelo, supongo, pero quise creerle, sus palabras eran balsámicas, nadie me ha dicho nunca esas cosas. Y seguía hablando y hablando, siempre en el mismo tono.
¿Acaso yo no deseaba que él también lo pasara bien?, ¿que éste fuera también para él un día memorable? Su mano se posó en mi cuello y un largo escalofrío me estremeció.
Mahmoud insistió que la cena no había terminado, aún faltaban los dulces.
Con gran delicadeza deslizó un pastelito de pistacho y miel en mi boca, sin dejar de acariciarme el cuello, jugueteando con mis collares y aretes, murmurando halagos en su inglés forzado. Pruebe esta delicia turca, suplicó. Era suave, dulce, perfumada a rosas. ¿No le apetece fumar?, ¿un poco de hachís, tal vez?
La llama de la última vela vaciló unos instantes y luego se apagó del todo. Por la ventana vi la luna alumbrando la noche egipcia.
Tomé otro dulce y lo mordí, voluptuosamente…

Isabel Allende

Pd: Y…comenzó nomás!, ya está con nosotros el 2012!
Pd2: Muy buenos DESEOS para TOOODOS/AS d mi parte.
Pd3: Com muitos beijos y abrazos 😉
Sarah

Anuncios

A Paul Blackburn de…Julio Cortázar

Posted in Cartas de..., CURIOSIDADES with tags on 5 junio, 2011 by Sarah S

Mi idea es que las esperanzas, como son unas lazy bones, en vez de viajar dejan que las cosas y los hombres “viajen por ellas”, ¿entiendes?…

Carta de Julio Cortázar a Paul Blackburn (Poeta,Traductor. Estados Unidos 1926-1973)

A Paul Blackburn
Paris, 29 de junio de 1959
Querido Paul:

(…)Tus noticias me dejaron lleno de contento.
Realmente los tienes locos a los editores. Esos hijos de puta se lo merecen, por lo demás.
Yo he sido gerente de la Publishers Association (Cámara del libro) en Buenos Aires, y los conozco muy bien. Como decimos los argentinos, son una manga de atorrantes (a pack of heels, more or less).
Puede ser que a alguien le gusten sus traducciones, y que un día los cronopios empiecen a subirse al subway y a los taxis, a acostarse con rubias platinadas, y a tirar la pasta dentífrica desde el piso 98 de Rockefeller Center (si alcanza a tener 98 pisos).
Paul, tu traducción es formidable. La he leído dos veces, anotando al pasar las observaciones que tengo que hacerte, y que son meros detalles.
Has conseguido el espíritu de la cosa, esa manera que yo utilicé en los cronopios y que queda magnífica en inglés (por momentos me hace pensar un poco en Damon Runyon, a quien siempre admiré muchísimo).Te felicito, y te abrazo muy fuerte(con un solo brazo, porque el otro está hecho polvo todavía).
Isla de Pascua: ”Going Ga-Ga-Ga-”,OK. Pero “Estancia del Partido de Trenque Lauquen” significa “a big farm in the country of Trenque Lauquen”.
”Estancia”, en la Argentina, es como “Fundo” en Chile; digamos, los ranchs de los cowboys. (…)
The Cronopio Blues
¿Te parece que “Richmond de Florida” tiene algún sentido para el lector americano?
Es un gran café en pleno centro de Buenos Aires (la calle Florida).
Quizá sería mejor ponerle algo como “The Richmond Bar”, o una cosa así.
Travel.
(Penúltima y última línea.)They, en la última frase, ¿se refiere a las estatuas?
Uno tiene que ir a visitar las estatuas, porque las estatuas no se toman el trabajo de venir a visitarnos a nosotros.
Esa es la idea.
Tú verás si se entiende eso en la traducción. Lo mismo en la frase:”They forego travelling in favor…”.No sé si es lo que yo quise decir.
Mi idea es que las esperanzas, como son unas lazy bones, en vez de viajar dejan que las cosas y los hombres “viajen por ellas”, ¿entiendes?
Como cuando estás caminando por una ciudad y de pronto tienes la impresión de que en realidad tú estás quieto y la ciudad es la que te pasa por debajo, por encima y por todos los costados.
Una cosa así. (…)

Julio.

**********************************************************************************************************************************************************************************************************************************
Esta entrada fue publicada el 2 octubre, 2009 a las 15:41 y archivada bajo Cartas de… con etiquetas Cortázar…. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0 Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.
******M E J O R A D A———— H O Y ****************************************************************************************************************************************************************************************************************************

París,30 de noviembre de 1964 …

Posted in Cartas de..., CURIOSIDADES, Textos with tags on 22 mayo, 2011 by Sarah S

Elegí una carta donde Julio Cortázar le relata a un gran amigo, Francisco Porrúa (editor) su encuentro en la UNESCO con el Sr Jorge Luis Borges…

A Francisco Porrúa
París,30 de noviembre de 1964

Mí querido Paco:

Me alegro mucho de todo lo que me contás de Alejandra ( Pizarnik),y sobre todo de que le publiquen el libro.
Tu reacción con respecto a la petisa me parece perfecta , yo también encuentro muy natural que un autor de libros procure que un editor se los publique y si ella te fue a ver con esa intención, la conozco lo bastante bien para saber que, además te fue a ver porque sabe por mí quién sos ,y porque tiene una gran admiración por vos y por Esteban de modo que por una vez, lo útil se une a lo agradable , si me permitís ésta audaz forma de expresarme (…)
Che, espero humildemente que no sea un acto fallido, pero en la nómina me comí a Borges.

Oh, no creo que sea un acto fallido, porque no te podes imaginar cómo se me llena el corazón de azúcar y de agua florida y de campanitas, cuando al cruzar el hall de la UNESCO con Aurora para ir a tomarnos un café, a la hora en que está terminantemente prohibido y por lo tanto es muchísimo más sabroso, lo vimos a Borges con Maria Elena

Vázquez, muy sentaditos en un sillón, probablemente esperando a Caillois.
Cuando me di cuenta, cuando reaccioné, ya nos estábamos abrazando, con un afecto que me dejó sin habla.
Mira, fue algo maravilloso. Borges me apretó fuerte, ahí nomás me dijo: “Ah! Cortázar, a lo mejor, ¿no?, usted se acuerda,¿no?, que yo le publiqué cosas suyas, en aquella revista, ¿no?,¿cómo se llamaba la revista?, che…¿cómo se llamaba?”-Yo casi no podía hablar, porque el grado de idiotez a que llego en momentos así es casi sobrenatural. Pero me emocionó tanto que se acordara con un orgullo de chico de esa labor de pionero que había hecho conmigo.
Entonces le recordé a mi vez todo lo que eso había significado para mí, sobre todo porque él me había publicado sin conocerme personalmente, lo que le daba muchísimo más valor a la cosa. Y entonces Borges dijo:”Ah, sí, claro…y usted a lo mejor se acuerda, ¿no?, que mi hermana Norah le hizo unos dibujos muy preciosos,¿ no?”, en fin che yo estaba hecho un pañuelo .Después lo escuchamos a Borges en su conferencia sobre literatura fantástica, dicha en un francés excelente, y a los días vino a la UNESCO y les rajó una charla sobre Shakespeare que los dejó mirando estrellas verdes.
La chica Vázquez me arrancó la lectura de dos cuentos para una emisión de radio municipal y se fueron a España. Por supuesto los periodistas se ingeniaron como siempre en hacerle decir a Borges cuatro pavadas sobre política, pero que poco importa , en todo caso que POCO ME IMPORTA.(…)

Julio

Pd:Esta entrada fue publicada el 23 julio, 2009 a las 18:08 y archivada …pero shap la trasladé y está aquí, aunq ésta vez en CONDICIONES 😉

Buen Domingo para TOOODOS/AS con BEIJOS.
Sarah

Día de Apapachos & Mimitos…

Posted in BIOGRAFÍAS, Cartas de..., Mitos & Leyendas, POESÍA with tags on 13 febrero, 2011 by Sarah S

San Valentin

La Leyenda :

Durante el año 270 dC, Roma se encontraba ante una importante decadencia.
El emperador Claudio III consideró que los hombres casados rendían menos en el frente de batalla,
por estar emocionalmente ligados a las familias.
Es por eso que determinó “PROHIBIR el MATRIMONIO”.
Así fue que Valentín, un obispo cristiano, desconforme con tamaña decisión, comenzó secretamente a unir en sagrado matrimonio a las parejas de enamorados que a él acudían.

Cuando Claudio III se enteró, detuvo al obispo y lo presionó para que renunciara al cristianismo, pero ante la negativa de éste, lo condenó a morir.
Fue durante las últimas semanas de su vida que uno de sus carceleros, reconoció en Valentín a un hombre de letras, y llevó a su hija Julia, ciega de nacimiento,para que reciba lecciones de él.

Así Valentín,le leyó cuentos de la historia de Roma,le enseñó aritmética,y le habló de Dios.
Julia aprendió a ver el mundo a través de los ojos de Valentín.

En la víspera de su muerte, Valentín, le escribió una última carta a Julia, pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios,y la firmó…
“De tu Valentín”, sin saber que daba origen a la tradición de enviar mensajes de amor en esa fecha.

Valentín fue ejecutado al día siguiente ,el 14 de febrero del año 270 dC,cerca de una puerta que más tarde fuera nombrada “Puerta de San Valentín”, para honrar su memoria.

21 de Abril de 1920

El Amor es consciente de sí mismo.
Es un impulso creativo; no tiene otro propósito más que bastarse a sí mismo.
El ser humano es perfecto en sus imperfecciones.
Debo aceptar que, cuando alguien se mueve muy lentamente en determinada dirección,se debe a que es la única manera que quiere recorrer ese camino.
Lo mismo ocurre en el amor.

~~~~~~*~~~~~~

20 de agosto de 1920

La única manera de justificar nuestros días es AMANDO y TRABAJANDO con lo mejor que existe dentro de nosotros.
Debemos usar el corazón del CORAZÓN,y ver el mundo con ojos de donde siempre estén brotando lágrimas-tanto de alegría como de tristeza.

Conozco poetas que nunca se muestran por completo, porque tienen miedo de que los reconozcan,y terminar aislados; no les gusta eso, porque no pueden valorar su propia companía.
Paradójicamente, esa soledad es algo que asusta y atrae a los hombres. Yo, por ejemplo, ADORO estar solo. Cuando estoy rodeado de gente,y aun así logro reconocer mi propia soledad, soy capaz de amar a todos los que me rodean, con mucho más desprendimiento.

Pero a medida que esas personas me exigen que yo abandone mi soledad interior -para NO sentirse solas ellas mismas-,la magia de ese amor va despareciendo.

Cartas de Amor del Profeta
Khalil Gibran

~~~~~~*~~~~~~

Diferentes maneras de decir Te AmO

En danés : “Jeg elsker dig!”

En hawaiiano: “Aloha wau ia ‘oe!”
En japonés: “Kimi o ai shiteru!”
En alemán: “Ich liebe dich!”
En italiano:“Ti amo!”
En inglés:“I love you!”
En esperanto:“Mi amas vin!”
En francés:“Je t’aime!”
En griego: “S’ayapo!”
En ruso: “Ya tyebya lyublyu!”
En turco:“ Seni seviyorum!”

Pd:Espero tengan TOODOS/AS MUUUCHOS MIMITOS & APAPACHOS (éste DÍA y SIEEEEMPRE!).
Smuacks
Sarah.

Metiéndome en la intimidad d Julio Cortázar con Charlie d fondo

Posted in Cartas de..., Música with tags on 3 noviembre, 2010 by Sarah S

Carta a Haydeé Santamaría

A Haydeé Santamaría
París,4 de Febrero de 1972
[…]Haydeé, las cosas no son tan simples como lo quisiéramos todos. Tu carta traza en una serie de párrafos las etapas de lo que nos ha falsamente distanciado, y sé que apenas escribo la palabra falsamente, tú reaccionarás como es lógico que reacciones,puesto que crees estar en la verdad y con la verdad, y yo lo comprendo de sobra.Pero vuelvo a decirte, las cosas no son tan simples,y tu carta marca la hora en que un nuevo diálogo se vuelve necesario y útil;ni tú ni yo haremos de esto una cuestión personal, hay cosas harto más importantes en juego que tú y yo.No voy a fatigarte con detalles destinados a explicarte por qué,en el momento de la prisión de Padilla, procedí en la forma en que lo hice. No voy a justificarme,me importa muy poco justificarme. Pero tú me dices con toda claridad lo que fueron tus sentimientos cuando viste mi nombre entre los que firmaron la primera carta dirigida a Fidel, y es elemental que yo te responda diciéndote cuáles fueron mis sentimientos cuando, después del estupor y el escándalo provocado en Europa por la noticia del arresto de Padilla, empezaron a pasar los días y las semanas sin que ninguno de nosotros, los que necesitábamos un mínimo de información, recibiéramos el menor detalle que nos permitiera hacer frente a esa ola desencadenada por la prensa reaccionaria, de los falsos amigos de Cuba , de los oportunistas, de los resentidos, de los ingenuos.[…]¿Tú te das cuenta de lo que significa vivir en París y verse asediado por todos los que se interesan de veras por el proceso cubano, y que quieren una explicación coherente de lo que pasa,en el mismo momento en que un diario como “Le Monde”publica el texto de un cubano que afirma que Padilla ha sido torturado?Cien veces he dicho,en la Casa y fuera de ella, que la auténtica imagen de la Revolución Cubana debe ser mostrada sin tapujos en el exterior, para enfrentar y liquidar las calumnias y los malentendidos;esta vez (era la segunda vez en mi experiencia)me encontré solo frente al silencio,asediado por quienes me saben honrado y esperaban de mi una explicación aceptable de un episodio que la prensa internacional presentaba con las insinuaciones que te imaginas.[…]
Haydeé, gracias otra vez por tu carta, gracias por ese abrazo final que te devuelvo con todo mi afecto. Una vez más, mi amistad y mi solidaridad con la Casa. En lo peor de los equívocos,estoy seguro de que siempre habrá pájaros y nubes entre nosotros.Estaré siempre con ustedes, ya lo irás sabiendo.
Julio

*Haydée Santamaría Cuadrado (Villa Clara, 1922 – La Habana, 1980) fue una guerrillera y política cubana*

Un poco d Parker para situarnos en su mundo…
Un Beso…

…q Todo o casi Todo puede ser dicho en Pocas PALABRAS…

Posted in Cartas de..., Sociedad, Textos with tags on 4 octubre, 2010 by Sarah S

A Alejandra Pizarnik
Paris, 14 de julio (Allons,Enfants de la Patrie…) de 1965

Alejandrísima:
No estés enojada conmigo por este largo silencio. También los silencios atan, y yo he visto más de cuatro paquetes de masitas atados con hilo negro; basta desmoronar el moñito para que aparezcan los merengues, los relámpagos y las religiosas, sin contar los horribles (3ft.,25 les 100 gr.).Cosas así todos los días.
Bicho lejano, la semana pasada fuimos a Montmachoux a cenar con Laure y Philippe, y todo el mundo habló tanto de vos que yo traje otra silla y la puse por las dudas. Gracias a mi sistema de espionaje me he enterado también de que las socias del Club de las Piantadas se reúnen en los cafés para acordarse de su amiguita de la calle Montesdeoka. Tu popularidad secreta (sic)puebla las terrazas del barrio latino. Hay un pintor que firma Piza;otro, Arnik. Hay un cocktail que se llama Alexandra. Un infame plagiario llamado Hesíodo ha publicado un libro que se titula “Los Trabajos y los Días”.En el patio de casa, debajo de la pawlownia,juega una gatita negra que imita tu manera de abrir grandes los ojos. Ya ves que no te pudiste ir.[…]
Me dolió tu libro,es tan tuyo,sos tan vos en cada línea, tan reticentemente clara, tan por debajo y por adentro. ¿Conocés el sistema que consiste en hojear un libro e ir citando versos o pasajes, con algún comentario o elogio o censura? A mí no me gusta.Pero te voy a decir:lo que siento es lo mismo que frente a algunos (muy pocos)cuadros o dibujos surrealistas:que estoy del otro lado por un segundo,que me han hecho pasar, que soy vos, que estoy colgado de la punta de la tela como una de esas arañas rojas que hay en Provenza y que tienen , parece,alianza en el Oscuro.Ahora sé (ya lo sabía,pero ahora lo sé de alguien que está vivo, cuya mejilla he besado alguna vez)que todo o casi todo puede ser dicho en muy pocas palabras[…]
Julio

Julio Cortázar…

Posted in Cartas de..., PENSAMIENTOS, Textos with tags on 25 agosto, 2009 by Sarah S

 

A Alejandra Pizarnik
Paris, 5 de mayo de 1970

Mi querida Alejandra,gracias por la foto, por Ducasse,
por todo lo que me decís y por los silencios que sé escuchar entre palabra y palabra.(…)
Vi a Octavio en Londres, hablamos de vos, de Duchamp,del arte tántrico, de lo que pasa en México y que es horrible.
Vivo meses alienados.
Pero los acepto para ayudar _quizá_ a que un día haya menos alienación en el mundo.
Si puedo,escribiré algo este verano en Saignon.
Sigo buscando un centro, una cifra-como vos, como los que padecemos la estrella oscura que
late en la poesía y en la sangre-.
Gracias por quererme tanto, yo seré siempre Julio.
Estoy en un pueblecito de las colinas, sentado en el café de la plaza.
Traje mi correo para leerlo al sol y encuentro tu pequeño sobre rojo.
Sí, Alejandra, claro que te pienso con amor, no necesitás pedírmelo, vos estás siempre y sos la luna fiel que ninguna tecnología envilecerá .
Octavio me habló de vos en Londres, con el afecto de siempre, pienso que te gustará saberlo.

Un beso de
Julio

¿Olés el tomillo de mis valles?

___________________________________________________
Julio Cortázar________________________________________
__Publicado el 25 agosto, 2009 por Sarah S______________