Archivo para Cortázar…

A Paul Blackburn de…Julio Cortázar

Posted in Cartas de..., CURIOSIDADES with tags on 5 junio, 2011 by Sarah S

Mi idea es que las esperanzas, como son unas lazy bones, en vez de viajar dejan que las cosas y los hombres “viajen por ellas”, ¿entiendes?…

Carta de Julio Cortázar a Paul Blackburn (Poeta,Traductor. Estados Unidos 1926-1973)

A Paul Blackburn
Paris, 29 de junio de 1959
Querido Paul:

(…)Tus noticias me dejaron lleno de contento.
Realmente los tienes locos a los editores. Esos hijos de puta se lo merecen, por lo demás.
Yo he sido gerente de la Publishers Association (Cámara del libro) en Buenos Aires, y los conozco muy bien. Como decimos los argentinos, son una manga de atorrantes (a pack of heels, more or less).
Puede ser que a alguien le gusten sus traducciones, y que un día los cronopios empiecen a subirse al subway y a los taxis, a acostarse con rubias platinadas, y a tirar la pasta dentífrica desde el piso 98 de Rockefeller Center (si alcanza a tener 98 pisos).
Paul, tu traducción es formidable. La he leído dos veces, anotando al pasar las observaciones que tengo que hacerte, y que son meros detalles.
Has conseguido el espíritu de la cosa, esa manera que yo utilicé en los cronopios y que queda magnífica en inglés (por momentos me hace pensar un poco en Damon Runyon, a quien siempre admiré muchísimo).Te felicito, y te abrazo muy fuerte(con un solo brazo, porque el otro está hecho polvo todavía).
Isla de Pascua: ”Going Ga-Ga-Ga-”,OK. Pero “Estancia del Partido de Trenque Lauquen” significa “a big farm in the country of Trenque Lauquen”.
”Estancia”, en la Argentina, es como “Fundo” en Chile; digamos, los ranchs de los cowboys. (…)
The Cronopio Blues
¿Te parece que “Richmond de Florida” tiene algún sentido para el lector americano?
Es un gran café en pleno centro de Buenos Aires (la calle Florida).
Quizá sería mejor ponerle algo como “The Richmond Bar”, o una cosa así.
Travel.
(Penúltima y última línea.)They, en la última frase, ¿se refiere a las estatuas?
Uno tiene que ir a visitar las estatuas, porque las estatuas no se toman el trabajo de venir a visitarnos a nosotros.
Esa es la idea.
Tú verás si se entiende eso en la traducción. Lo mismo en la frase:”They forego travelling in favor…”.No sé si es lo que yo quise decir.
Mi idea es que las esperanzas, como son unas lazy bones, en vez de viajar dejan que las cosas y los hombres “viajen por ellas”, ¿entiendes?
Como cuando estás caminando por una ciudad y de pronto tienes la impresión de que en realidad tú estás quieto y la ciudad es la que te pasa por debajo, por encima y por todos los costados.
Una cosa así. (…)

Julio.

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Esta entrada fue publicada el 2 octubre, 2009 a las 15:41 y archivada bajo Cartas de… con etiquetas Cortázar…. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0 Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.
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París,30 de noviembre de 1964 …

Posted in Cartas de..., CURIOSIDADES, Textos with tags on 22 mayo, 2011 by Sarah S

Elegí una carta donde Julio Cortázar le relata a un gran amigo, Francisco Porrúa (editor) su encuentro en la UNESCO con el Sr Jorge Luis Borges…

A Francisco Porrúa
París,30 de noviembre de 1964

Mí querido Paco:

Me alegro mucho de todo lo que me contás de Alejandra ( Pizarnik),y sobre todo de que le publiquen el libro.
Tu reacción con respecto a la petisa me parece perfecta , yo también encuentro muy natural que un autor de libros procure que un editor se los publique y si ella te fue a ver con esa intención, la conozco lo bastante bien para saber que, además te fue a ver porque sabe por mí quién sos ,y porque tiene una gran admiración por vos y por Esteban de modo que por una vez, lo útil se une a lo agradable , si me permitís ésta audaz forma de expresarme (…)
Che, espero humildemente que no sea un acto fallido, pero en la nómina me comí a Borges.

Oh, no creo que sea un acto fallido, porque no te podes imaginar cómo se me llena el corazón de azúcar y de agua florida y de campanitas, cuando al cruzar el hall de la UNESCO con Aurora para ir a tomarnos un café, a la hora en que está terminantemente prohibido y por lo tanto es muchísimo más sabroso, lo vimos a Borges con Maria Elena

Vázquez, muy sentaditos en un sillón, probablemente esperando a Caillois.
Cuando me di cuenta, cuando reaccioné, ya nos estábamos abrazando, con un afecto que me dejó sin habla.
Mira, fue algo maravilloso. Borges me apretó fuerte, ahí nomás me dijo: “Ah! Cortázar, a lo mejor, ¿no?, usted se acuerda,¿no?, que yo le publiqué cosas suyas, en aquella revista, ¿no?,¿cómo se llamaba la revista?, che…¿cómo se llamaba?”-Yo casi no podía hablar, porque el grado de idiotez a que llego en momentos así es casi sobrenatural. Pero me emocionó tanto que se acordara con un orgullo de chico de esa labor de pionero que había hecho conmigo.
Entonces le recordé a mi vez todo lo que eso había significado para mí, sobre todo porque él me había publicado sin conocerme personalmente, lo que le daba muchísimo más valor a la cosa. Y entonces Borges dijo:”Ah, sí, claro…y usted a lo mejor se acuerda, ¿no?, que mi hermana Norah le hizo unos dibujos muy preciosos,¿ no?”, en fin che yo estaba hecho un pañuelo .Después lo escuchamos a Borges en su conferencia sobre literatura fantástica, dicha en un francés excelente, y a los días vino a la UNESCO y les rajó una charla sobre Shakespeare que los dejó mirando estrellas verdes.
La chica Vázquez me arrancó la lectura de dos cuentos para una emisión de radio municipal y se fueron a España. Por supuesto los periodistas se ingeniaron como siempre en hacerle decir a Borges cuatro pavadas sobre política, pero que poco importa , en todo caso que POCO ME IMPORTA.(…)

Julio

Pd:Esta entrada fue publicada el 23 julio, 2009 a las 18:08 y archivada …pero shap la trasladé y está aquí, aunq ésta vez en CONDICIONES 😉

Buen Domingo para TOOODOS/AS con BEIJOS.
Sarah

Los Reyes-Julio Cortázar (Fragmento)

Posted in Libros with tags on 26 noviembre, 2010 by Sarah S

A la vista del laberinto, de mañana. Sol ya alto y duro, contra la curva pared como de tiza.

Minos

La nave llegará cuando las sombras, calcinadas de mediodía,finjan el caracol que se repliega para considerar, húmedo y secreto, las imágenes de su ámbito en reposo. ¡Oh caracol innominable, resonante desolación de mármol, qué fosco silencio discurrirán tus entrañas sin salida!

Allí mora, legítimo habitante, esta tortura de mis noches, Minotauro insaciable. Allí medita y urde las puertas del futuro, los párpados de piedra que su sagaz perfidia alza contra mi trono en la muralla. Mis sueños aguzados de astas. Todo remo me es cuerno, toda bocina mugir. ¡Minotauro, hijo de reina ilustre, prostituida! Nadie hallará el artificio armonioso capaz de medir sin engaño un temor de rey.

Minotauro, silencio en acecho, signo de mi poder sobre la concavidad del mar y sus ramos de azules islas. Testimonio vivo de mi fuerza, del filo abominable de la doble hacha. ¡Sí, preso y condenado para siempre!
Pero mis sueños entran al laberinto, allí estoy solo y desceñido, a veces con el cetro que se va doblando en mi puño. Y tú adelantas, enorme y dulce, enorme y libre. ¡Oh sueños en que ya no soy el señor!

Los sueños, también tarea real. Contra cada noche voy subiendo en odio hasta preferir tu muerte a toda proclamación de gloria en otras playas. Reinar en mí, oh última tarea de rey, oh imposible!

Ariana se acerca sin mirar el suelo, los ojos fijos en el muro del laberinto.

Ariana

La nave es lisa, con velas blancas. Un marinero dijo: “También hay velas negras pero están sumidas en la cala, libres de ratas con pez y sortilegios. Palas no querrá que las icemos de vuelta.” Lo dijo un marinero.

Minos

Hablas como por sobre mí. Estamos solos pero no es a mí a quien hablas.

Ariana

Hablar es hablarse.

Minos

Vete sola, entonces.

Ariana

Eres como una lámina de bronce, me oigo mejor si te hablo. Cuando llegué, tú te escuchabas en el alto espejo del aire.

Minos

Es más denso que el aire. Míralo allí, alza tu voz y te la devolverá como un golpe de ramas secas en la cara.

Ariana

¿Tienes miedo del eco?

Minos

Hay alguien detrás. Como en todo espejo, alguien que sabe y espera.

Ariana

¿Por qué le tienes miedo? Es mi hermano.

Minos

Un monstruo no tiene hermanos.

Ariana

Los dos nos modelamos en el seno de Pasifae. Los dos la hicimos gritar y desangrarse para arrojarnos a la tierra.

Minos

Las madres no cuentan. Todo está en el caliente germen que las elige y las usa. Tú eres la hija de un rey, Ariana la muy temida, Ariana la paloma de oro. Él no es nuestro, un artificio. ¿Sabes de quién es hermano? Del laberinto. De su cárcel misma. ¡Oh caracol horrendo! Hermano de su jaula, de su prisión de piedra. Un artificio, mira, igual que su prisión. Dédalo los hizo a ambos, astuto ingeniero.

Ariana

Ella ha sido mi madre.

Minos

El ánfora ya rota en pedazos execrables. Tú naces de mí como el aroma del vino profundo. Hija de rey, paloma de oro. Primero fuiste tú, y en Cnossos se alzaba la alegría como un potro en dos patas. Entonces urdió Dédalo la máquina de bronce, maleándola en secreto. Yo recibía embajadas, presidía torturas. Y entre tanta comisión real, Pasifae se rendía a un deseo de manos calientes y yugulares rotas.

Ariana

No lo digas. Saber una cosa no es como escucharla. Saber sin palabras, la cosa misma adherida, al corazón, nos abriga de su imagen como un escudo.

Minos

Nadie me libró de escucharlo. Con palabras te lo diré para que la vomites de tu corazón y seas solamente la hija del rey. Cuando apenas le quedaba voz, al tercer día de suplicios, Axto derramó la verdad con su sangre. El toro era del norte, rojo y henchido, se le veía subir por la pradera como las barcas egipcias que traen a los emisarios y las vendas perfumadas. Ella estaba ya en la vaca luminosa, delfín de oro entre las hierbas, y fingía un mugido solitario y blando, un temblor en la piel de la voz.

Ariana

No lo digas. Axto murió mutilado y amargo. Su dolor hablaba por él, pero tú eres un rey.

Minos

El toro vino a ella como una llama que prende en los trigos. Todo el oro fúlgido se oscureció de pronto y Axto, desde lejos, oyó el alto alarido de Pasifae. Desgarrada, dichosa, gritaba nombres y cosas, insensatas nomenclaturas y jerarquías. Al grito sucedió el gemir del goce, su lasciva melopea que en mi recuerdo se mezcla todavía con azafrán y laureles. No sé más, Axto murió en mitad de una palabra. Me acuerdo de la palabra: sonrisa.

Ariana

Hablaría de ella.

Minos

No sé.

Ariana

El toro era del norte, rojo y henchido. Lo digo como si escupiera los huesecillos de una paloma asada, las escamas del pescado. No quiero repetirlo pero tú me has forzado su carne en la boca, siento correr una caliente savia de púrpura y limón por mi lengua lacerada. ¡Oh rey, padre mío, y él está vivo ahí, y tú lo condenas cruelmente!

Minos

Y yo estoy vivo aquí, y él me condena cruelmente. En este día que vuelve cada año con una barca de llantos; en este día en que debo ser rey.

Ariana

Ya estarán en camino.

Minos

Y él acechará, hambriento y furioso, las galerías equívocas que separan el sol de su testuz enceguecido. ¿No oyes? ¡Ese ruido! ¡Como si afilara su doble rayo contra el mármol!

Ariana

Era simple y callado.

Minos

Pregunta a las sombras de los atenienses. Pregunta a las vírgenes de trenzas claras.

Ariana

¿Cómo podría vivir sin comer? La cólera nació del primero que tuvo hambre. En el palacio erraba manso y sumido, dormía sobre el follaje seco. No me dejaban hablarle pero a veces nos mirábamos distantes, y él iba bajando despacio la roja cabeza hasta que sólo quedaban los cuernos blanquísimos hacia mí, como los curvos ojos de marfil en las figurillas votivas.

Minos

Ordenaba su fuerza, contando secretamente los números de la ira. Fue preciso vestirlo de piedra para que no tronchara mi cetro.

Ariana

Vi cuando lo llevaban.

Minos

Una mujer no sabe mirar. Sólo ve sus sueños.

Ariana

Rey, así miran los dioses y los héroes. Tú mismo, ¿qué ves del día sino la noche, el miedo, el Minotauro que has tejido con las telas del insomnio? ¿Quién lo tornó feroz? Tus sueños. ¿Quién le trajo la primera gavilla de muchachos y doncellas, arrancados a Atenas por el terror y el prestigio? Él es tu obra furtiva, como la sombra del árbol es un resto de su nocturno espanto.

Minos

Los atenienses no volvieron a salir.

Ariana

Nadie sabe qué mundo multiforme o qué multiplicada muerte llenan el laberinto. Tú tienes el tuyo, poblado de desoladas agonías. El pueblo lo imagina concilio de divinidades de la tierra, acceso al abismo sin orillas. Mi laberinto es claro y desolado, con un sol frío y jardines centrales donde pájaros sin voz sobrevuelan la imagen de mi hermano dormido junto a un plinto.

Minos

¡Ah, vete a él! Toda tú eres reproche. Tan próxima y lejana. Debí encerraros juntos, cederte a sus mandíbulas. Puedo hacerlo todavía.

Ariana

No, tú sabes que no. Estamos de este lado de esas piedras. Como la pared del pecho entre el negro corazón y el albo sol, el muro del arquitecto segmenta nuestros mundos. Un horror solitario y astuto cohíbe mis pasos. Puedo pensar en el jardín central, en el huésped bicorne — Mi corazón desfallece, renuncia al enigma. ¡Saber, sueño meridiano! ¡Acceder, confirmar! Y en el borde mismo retrocedo como una ola sucia de arena, me repliego a mi confusa ignorancia donde bate la delicia del horror, la esperanza renovada!

Minos

Ya están aquí.

Ariana

¡Oh libertad! La entrada es lisa y fácil. Cuántas veces he llegado al punto en que la galería principia a girar, a proponer el engaño sutilísimo.

Minos

Vendrán vestidos de lágrimas como todos los años. Los hombres sostendrán a las vírgenes y olvidarán su miedo en el consuelo viril.

Ariana

Allí me detengo. Todo lo que sigue es solamente deseo, carne triste, involuntaria. ¡Oh hermano solo, monstruo capaz de excederme hasta en la ausencia, de revestir con miedo mi primera ternura! ¡Oh roja frente abominable!

Minos

Ahora eres la reina.

Ariana

Ahora no sé quien soy.


Pd…
Sarah

…q Todo o casi Todo puede ser dicho en Pocas PALABRAS…

Posted in Cartas de..., Sociedad, Textos with tags on 4 octubre, 2010 by Sarah S

A Alejandra Pizarnik
Paris, 14 de julio (Allons,Enfants de la Patrie…) de 1965

Alejandrísima:
No estés enojada conmigo por este largo silencio. También los silencios atan, y yo he visto más de cuatro paquetes de masitas atados con hilo negro; basta desmoronar el moñito para que aparezcan los merengues, los relámpagos y las religiosas, sin contar los horribles (3ft.,25 les 100 gr.).Cosas así todos los días.
Bicho lejano, la semana pasada fuimos a Montmachoux a cenar con Laure y Philippe, y todo el mundo habló tanto de vos que yo traje otra silla y la puse por las dudas. Gracias a mi sistema de espionaje me he enterado también de que las socias del Club de las Piantadas se reúnen en los cafés para acordarse de su amiguita de la calle Montesdeoka. Tu popularidad secreta (sic)puebla las terrazas del barrio latino. Hay un pintor que firma Piza;otro, Arnik. Hay un cocktail que se llama Alexandra. Un infame plagiario llamado Hesíodo ha publicado un libro que se titula “Los Trabajos y los Días”.En el patio de casa, debajo de la pawlownia,juega una gatita negra que imita tu manera de abrir grandes los ojos. Ya ves que no te pudiste ir.[…]
Me dolió tu libro,es tan tuyo,sos tan vos en cada línea, tan reticentemente clara, tan por debajo y por adentro. ¿Conocés el sistema que consiste en hojear un libro e ir citando versos o pasajes, con algún comentario o elogio o censura? A mí no me gusta.Pero te voy a decir:lo que siento es lo mismo que frente a algunos (muy pocos)cuadros o dibujos surrealistas:que estoy del otro lado por un segundo,que me han hecho pasar, que soy vos, que estoy colgado de la punta de la tela como una de esas arañas rojas que hay en Provenza y que tienen , parece,alianza en el Oscuro.Ahora sé (ya lo sabía,pero ahora lo sé de alguien que está vivo, cuya mejilla he besado alguna vez)que todo o casi todo puede ser dicho en muy pocas palabras[…]
Julio